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La Boleta Electrónica nuevamente en debate

La Boleta Electrónica nuevamente en debate

Un sistema que aún sigue generando controversia por su confiabilidad y transparencia en cuanto a su seguridad. Por qué sí y por qué no.


Estamos en un año electoral y se vuelve a reactivar la discusión sobre el voto o boleta electrónica. Una muestra de ello fue la experiencia de la provincia de Neuquén el pasado mes de marzo, donde se volvió a poner en debate un sistema controversial que tiene muchos defensores pero también detractores.

Están quienes lo consideran más simple y claro al momento del recuento de los votos, al igual que las voces que lo ponen en duda por su confiabilidad y transparencia. Sus defensores afirman que esto significa una evolución en el proceso electoral argentino; un sistema moderno, rápido y que evita el robo de boletas.

Pero, muchos otros creen que actualmente el voto electrónico presenta muchos más riesgos que ventajas, sobre todo en cuanto a su seguridad. Verdaderamente, ¿es un sistema inviolable? La clave está en conocer cómo funciona desde lo informático.

Desde el punto de vista técnico, cada terminal carece de cualquier tipo de memoria permanente, lo que impediría que se graben datos permanentes en las máquinas. Para cada elección, se cargaría un CD que inicia la aplicación de la boleta electrónica, el cual ya tiene pre-ingresados los candidatos y todo lo necesario para que ese dispositivo funcione, por lo que el software solo serviría para ese día. La máquina solo funcionaría como una impresora de la boleta, sin guardar la información de la selección de cada elector, borrándose de la memoria volátil de la terminal.

Sin embargo, este sistema continúa presentando algunos interrogantes en materia de seguridad informática. De hecho, en Alemania lo declararon anticonstitucional, y en Holanda y algunos estados de Estados Unidos lo desestimaron por no encontrarlo confiable.

En nuestro país también ha reportado inconvenientes. Una prueba de ello fue la vulnerabilidad detectada en el sistema, que demostró que se puede alterar el chip que llevan las boletas para que cuenten más de un voto. También, la publicación del código fuente del sistema y la divulgación de las claves de acceso a las terminales.

Todo eso lleva a cuestionar algunos aspectos sobre la violabilidad del voto. No perdamos de vista que las terminales no dejan de ser computadoras y funcionan como tal. Y, del mismo modo, pueden ser vulneradas o hackeadas.

La boleta electrónica no es más que un sistema informático que puede programarse, puede violarse o contaminarse de cualquier virus informático. El hecho de que tenga un software la hace vulnerable a cualquier ataque. Por lo que es necesario entender que en los sistemas informáticos las vulneraciones son la regla y no sus excepciones.